Nuevo disco: aFina

Publicada en 09/02/2012

Ella es la única rosa en el jardín de mis fantasías, donde los jilgueros silban al reflejo de la luna nueva y el tranvía de mis pensamientos, vuela sobre la ciudad del Tajo impregnado del polvo de una mariposa nacida en la rioja.

Dulce como una fresa cubierta de nata montada, cae la nieve sobre el Negrón; y mi mente navega hogareña a orillas del rio Támega, cerca de la frontera entre Portugal y Josephin. Donde las Hienas y las brujas con sombrero intentan robarte la cordura, para que no tengas mas conversaciones en la madrugada, y te sientas como un triste león herido en un circo ambulante de bajo presupuesto.

El artista equilibrista vuelve a su tierra, y entre la Canda y el Padornelo, una cigüeña crotora su nombre al viento del País Leones. Ya en el Reino de Galizia, el almirante de sueños errantes siente palpitar su corazón partido, porque sabe que no volverá a ser jamás, el hombre más triste del mundo.

Aunque solo sea, una forma de hablar...

Inicio

El haber sido uno de los artistas más significativos de la escena nueva-olera ovetense de la segunda mitad de los 80, es quizás una de las referencias obligadas para poder situar correctamente la figura de ESTEBAN (el cantante de Sahagún), en el actual panorama musical independiente. Desde su fanzine “El Replicante”, primero y a través de su grupo “Los Cínicos”, después, este hibrido de Dylan, Neil Young, Bruce Springsteen y Víctor Jara, supo dar con acierto y no poco desparpajo un brillante brochazo de pop-folky ultramelódico a una vetusta ciudad que empezaba a ahogarse entre mares de sintetizadores y crestas ya descoloridas, entre frías canciones que hablaban de N.Y., Tokio o Berlín.

Pero no crean, ESTEBAN también viajaba en sus canciones, aunque sus destinos eran mucho más etéreos, rozando lo poéticamente correcto: la isla-de-nunca-jamás o su propia habitación, siempre acompañado de Peter Pan, el manco de Moebius y algún que otro superhéroe que adolecía de “mal de amores”…

Nacido en Sahagún

Tras dar sus primeros pasos como compositor en un dúo “Musgo” y de una oscura etapa como cantante y guitarrista de “Los Destornilladores”, este astur-leonés afincado desde su infancia en Oviedo, vivió su época dorada entre 1985 y 1989, cuando al frente de Los Cínicos consiguió un merecido reconocimiento profesional debido a sus habituales victorias en varios concursos de rock celebrados a lo largo y ancho de la región asturiana e incluso fuera de ella, y es que su directo era tan pulcro como sus grabaciones (llegó a registrar una decena de maquetas) y sus canciones pequeñas joyas de pop rezumante de sensibilidad y estribillos certeros…Pero, a pesar de todas sus virtudes las discográficas no supieron apreciar el filón que atesoraba este trío ovetense, que desanimado decidió disolverse al mismo tiempo que se esfumaba la década que los había engendrado. Y llegaron los 90, acompañados de una azarosa vida profesional – cruda realidad- que le alejó de los escenarios, pero no de su cuaderno y de su Fender Telecaster. En 1999, cual Martín Landau en su espacio privado, recordó que había “Nacido en Sahagún”, y su tierra primigenia le empujó a modo de leitmotiv a crear una nueva colección de canciones, cuya calidad se puso de manifiesto en diversos programas radiofónicos.

-PABLO.M. VAQUERO en “El Conjuro” nº 9, primavera 2000 – Oviedo.

Premios con “Los Cínicos”:

  • 2º Puesto en el II Concurso de maquetas de “Radio Asturias”.
  • 3º Puesto en el II Concurso nacional de la revista, “Rock de Lux”.
  • 1º Puesto en el I Concurso de rock “Ciudad de Oviedo.
  • Finalistas en el IV Concurso de maquetas de “Radio Asturias”.